Por algo hay que empezar
Todo tiene un comienzo, un principio y un fin. Pero yo creo más en el principio que en el fin. Porque las cosas tienen que terminar.......
Me encuentro un día más en mi oficina, hoy el día muy tranquilo. Va a llegar el momento en el que venga sola a trabajar. El martes una compi se puso mala o eso dijo después de toser un par de veces, ayer otra tomó vacaciones del año pasado todavía y hoy se marchan dos al enterro de un familiar. Total, aquí estoy yo al pie del cañón con mi compañera Verónica, compañera de fatigas inseparable. A la cual agradezco que me haya abierto las puertas de este mundo para abrir mi corazón.
Hoy el día muy tranquilo. Como yo. Ya casi se ha pasado la angustia, las ganas de llorar a todas horas, el no entender el porque...... Y sin embargo llega la resignación. Te tenías que ir, no entiendo todavía porque motivo, yo te quería conmigo para reirnos, para cuidarte, para hacer esas tortillas a la hora de cenar, para ir de paseo, para tenerte a mi lado...... Ahora estas conmigo de otra manera, cada vez que entro en un sitio oscuro estas conmigo para alumbrarme el camino; cada vez que no veo la salida de las cosas, tú me la muestras; y me das cariño y amor desde la distancia, desde donde quiera que estes, yo te siento aquí adentro.
Hoy el día muy tranquilo. Ayer fue tu cumpleaños y no entendía por que no lo podíamos celebrar como todos los años, todos juntos. Por que te has ido y todo y todos parece que quieren romperse. Tú lo unías todo pero sobretodo me unías a mi. Emanabas ternura y todos estabamos bien a tu lado. No importaban las horas que cada uno llevasemos al pie de tu cama ni si este fin de semana mi tocaba quedarma a mi o a otro. A mi no me importaba.
Hoy el día muy traquilo.
